- El «Vaciado de Mente» (Escritura libre)
Toma un lápiz y un papel (no el celular) y escribe todo lo que te abrume, sin filtro, sin cuidar la ortografía ni la redacción. Si lo que sale es «estoy cansada y no sé qué hacer», escríbelo diez veces. Saca el ruido de tu cabeza. Al terminar, si te nace, puedes romper ese papel como un acto simbólico de liberación. - El abrazo de la mariposa (Anclaje corporal)
Cruza tus manos sobre el pecho, de modo que la mano derecha quede sobre el hombro izquierdo y viceversa. Da pequeños golpecitos alternados con tus manos, suavemente, mientras respiras profundo. Este ejercicio ayuda a regular el sistema nervioso cuando la angustia o la ansiedad se sienten en el cuerpo. - La técnica de los «5 minutos de aire»
No te obligues a salir a correr o hacer una gran rutina de ejercicios si no tienes fuerza. Solo sal a la ventana, al patio o a la puerta de tu casa. Cierra los ojos y siente el aire o el sol en tu cara durante 5 minutos cronometrados. Cambiar de aire rompe el ciclo del bucle mental. - Crear un «Altar de la Gratitud Diminuta»
Cuando todo se ve gris, es difícil agradecer por «las grandes cosas». Baja el foco a lo diminuto: agradece por el sabor del primer sorbo de café de la mañana, por la suavidad de tus sábanas o por el agua caliente de la ducha. La gratitud en dosis pequeñas ablanda el corazón. - Escucha tu «Banda Sonora de Rescate»
La música tiene la capacidad inmediata de cambiar nuestra frecuencia vibratoria. Ten a mano una lista de reproducción con música que te sostenga: puede ser música medicina, sonidos de la naturaleza o canciones que te recuerden un momento donde te sentiste segura y feliz. Déjala sonar de fondo, sin juzgar lo que sientas.

